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Cómo trabajamos
Desde la primera conversación hasta la entrega final, cada etapa tiene un propósito claro: que sepas qué esperar y cuándo. No hay pasos ocultos ni sorpresas de último momento.
Empezamos con una charla breve por teléfono o correo para entender tu idea, el contexto y el resultado que buscás. Te confirmo si puedo ayudarte y qué información necesito para armar una propuesta.
Definimos por escrito qué se va a hacer, qué queda afuera, los plazos y el presupuesto. Este documento es la base del trabajo: evita malentendidos y deja claro el compromiso de ambas partes.
Reunimos textos, datos, referencias y cualquier recurso necesario. Si falta algo, te lo pido con tiempo. Cuanto más completo esté el material, más fluida será la etapa de producción.
Trabajo en el contenido o el diseño por etapas y te comparto avances parciales. Así podés corregir sobre la marcha y no esperar hasta el final para descubrir que algo no era lo que imaginabas.
Recibís una versión completa para revisar. Incluye dos rondas de ajustes menores: cambios de redacción, correcciones de estilo o detalles visuales. Los cambios grandes se acuerdan antes de empezar.
Te entrego los archivos finales en el formato acordado, con una breve guía de uso si hace falta. Después de la entrega, quedamos disponibles por una semana para resolver dudas puntuales.
Cada proyecto tiene su ritmo, pero hay reglas que se mantienen: los plazos se fijan al inicio y se respetan, las correcciones tienen un límite claro y la comunicación es directa, sin intermediarios. Si un tema no está en el alcance, te lo digo antes de empezar, no después.
¿Querés ver cómo se aplica este proceso en un caso concreto? Podés leer las notas de una sesión de planificación reciente para entender mejor cómo trabajamos en la práctica.
Cada proyecto editorial sigue un recorrido claro, con etapas definidas y fechas concretas. Esto es lo que podés esperar cuando empezamos a trabajar juntos.
Arrancamos con una reunión para entender el proyecto, el público y los objetivos. Revisamos materiales existentes, definimos tono y alcance, y dejamos por escrito un plan de trabajo con entregables y fechas tentativas.
Definimos la estructura de páginas, jerarquía de información y los textos base. Acá se decide qué secciones van primero, cuáles son secundarias y cómo se conectan entre sí para que la navegación sea natural.
Escribimos los textos completos, revisamos estilo y coherencia, y ajustamos según tus comentarios. Cada página pasa por una ronda de corrección interna antes de enviarte la primera versión para tu revisión.
Incorporamos tus correcciones, verificamos que todo responda a los objetivos iniciales y pulimos detalles de redacción. Trabajamos con un máximo de dos rondas de cambios para mantener los plazos.
Recibís todos los textos en el formato acordado, listos para usar en tu web o publicación. Incluimos un breve resumen de lo realizado y quedamos disponibles para consultas posteriores.
Si el proyecto lo requiere, coordinamos una reunión a los 30 días para revisar resultados, resolver dudas y planificar próximos pasos. El objetivo es que el material siga siendo útil más allá de la entrega.