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Instituciones que nos acompañan
A lo largo de los años, distintas organizaciones culturales, educativas y editoriales de Argentina han colaborado con nosotros en proyectos de investigación, publicación y difusión del patrimonio local. Estas alianzas nos permiten llegar a más comunidades y sostener un trabajo editorial con raíces reales.
Desde 2019 colaboramos en la digitalización de su archivo fotográfico y en la organización de ciclos de lectura comunitaria en el interior de la provincia.
Junto al equipo del museo producimos materiales de divulgación sobre la historia local y el patrimonio arquitectónico de la región.
Desarrollamos cuadernillos pedagógicos y guías de lectura para escuelas rurales, con foco en la identidad cultural del norte argentino.
Compartimos catálogo y distribución de autores emergentes del noroeste, con una mirada puesta en la narrativa contemporánea.
Participamos en sus programas de preservación de memorias orales y en la publicación de relatos de pobladores ribereños.
Intercambiamos notas, entrevistas y coberturas de eventos culturales en distintas provincias, fortaleciendo la agenda federal.
En Chinoune no prometemos soluciones mágicas. Construimos procesos claros, con gente que conoce el oficio y con una mirada puesta en lo que realmente necesitás.
Chinoune nació en Formosa con una idea simple: el buen trabajo se nota en los detalles. No importa si hablamos de una página web, una campaña de comunicación o una estrategia de contenido; lo que nos distingue es la manera de encarar cada encargo. Escuchamos primero, preguntamos mucho y recién después proponemos. Así evitamos los malentendidos que surgen cuando se salta directo a la ejecución.
Trabajamos con equipos chicos y comunicación directa. Eso significa que cuando hablás con nosotros, hablás con quien realmente va a hacer el trabajo, no con un intermediario que después desaparece. Cada proyecto tiene una persona responsable que conoce el contexto, los objetivos y las limitaciones. Esa persona es la que te responde, la que ajusta lo que haga falta y la que se hace cargo si algo no sale como esperábamos.
Nuestra historia es corta pero intensa. Arrancamos ayudando a negocios locales de Formosa a ordenar su presencia digital, y de a poco fuimos sumando clientes en otras provincias. Hoy trabajamos con emprendedores, pymes y organizaciones de toda Argentina, pero mantenemos la misma lógica del principio: proyectos acotados, entregas concretas y un trato honesto. No nos interesa el volumen por el volumen; preferimos hacer menos cosas y hacerlas bien.
Chinoune nació en 2012 como un pequeño taller de restauración de muebles en Formosa. Lo que empezó con tres personas y una idea clara —hacer bien las cosas, sin atajos— hoy es un equipo que trabaja en todo el país. Esta es la cronología de cómo llegamos hasta acá.
Empezamos en un galpón prestado, con herramientas básicas y un encargo: restaurar seis sillas de un club de barrio. Ese trabajo nos enseñó que la paciencia y el detalle valen más que la prisa. Decidimos que cada pieza que saliera de nuestro taller llevaría nuestro nombre y nuestra responsabilidad.
Dejamos la restauración para empezar a diseñar muebles propios. El primer modelo fue una mesa de algarrobo que hoy sigue en uso en una casa de Resistencia. Ese año entendimos que no bastaba con reparar: había que crear piezas que acompañaran la vida cotidiana de las familias argentinas.
Abrimos un punto de trabajo en Córdoba para atender pedidos del centro del país. No fue una decisión fácil: implicaba coordinar dos equipos, estandarizar procesos y mantener la misma calidad a mil kilómetros de distancia. El primer año fue de ajustes, pero confirmó que el modelo funcionaba.
La pandemia frenó la producción, pero no el trabajo. Usamos esos meses para documentar procesos, capacitar al equipo en nuevas técnicas y rediseñar nuestra línea de productos. Cuando volvimos, teníamos un catálogo más claro y una forma de trabajar más ordenada. Esa pausa nos hizo más fuertes.
Empezamos a trabajar con madera recuperada de demoliciones y aserraderos locales. Cada tabla tiene una procedencia documentada y un tratamiento específico. Esta decisión no fue solo ambiental: también le dio a nuestras piezas una textura y una narrativa que el cliente valora al recibir su mueble.
Hoy somos doce personas en tres provincias, con una lista de espera que nos obliga a ser honestos con los plazos. No buscamos crecer por crecer: cada incorporación responde a una necesidad real de producción o de atención. Preferimos decir que no a tiempo que prometer y fallar.
Las herramientas cambiaron, el equipo creció y los procesos se volvieron más rigurosos. Pero hay tres decisiones que se mantienen intactas desde el primer día: trabajar solo con materiales que podemos rastrear, entregar en la fecha acordada y decir la verdad sobre los tiempos de producción.
Cada mueble que sale de nuestro taller lleva una etiqueta con el nombre de la persona que lo construyó y el año. Es nuestra forma de recordar que detrás de cada pieza hay un oficio, una historia y un compromiso con quien la va a usar todos los días.
Chinoune nace de una convicción simple: el buen diseño editorial no se trata de decorar, sino de ordenar ideas para que la lectura fluya con naturalidad. Trabajamos con equipos editoriales, estudios de diseño y marcas que necesitan publicaciones claras, coherentes y con identidad propia.
No buscamos imponer un estilo único. Escuchamos primero, entendemos el contexto de cada proyecto y recién entonces proponemos una dirección visual que respete el contenido. Nuestro proceso combina criterio tipográfico, estructura narrativa y atención al detalle, sin atajos ni fórmulas repetidas.
Cada decisión visual parte del texto. Si un título necesita jerarquía, la tipografía lo resuelve. Si una historia requiere ritmo, la retícula lo acompaña. El diseño nunca compite con la lectura.
Trabajamos con entregas parciales y revisiones pautadas. Sabés en qué etapa está cada pieza, qué falta definir y cuándo tenés la versión final. Sin sorpresas de último momento.
Una publicación ordenada se nota en la retención del lector, en la claridad del mensaje y en la confianza que transmite la marca. Ese es el efecto que buscamos en cada proyecto.
La primera reunión es siempre una conversación sobre el contenido: qué necesitás comunicar, a quién va dirigido y qué tono refleja mejor tu identidad. A partir de ahí definimos el sistema visual, la estructura de páginas y los criterios de estilo que van a guiar todo el trabajo.
Durante el proceso mantenemos una comunicación directa y respuestas en plazos razonables. Si surge un imprevisto, lo planteamos apenas lo detectamos, con opciones concretas para resolverlo. Así evitamos idas y vueltas innecesarias y llegamos a una entrega que realmente sirve.